14 ene. 2010

Carta de Eloísa a Abelardo.

Nunca más volvieron a verse, nunca mas a acariciarse o tocarse, solo les quedó el consuelo de la escritura de sus cartas, la sutil forma de amarse a través de la palabra escrita, una forma de amar, que puede ser tan intensa o mas que la relación física.

“Sabes con que inocencia te encontré
Cuando el amor se me acercó en el nombre de la amistad;
Mi imaginación te formó como un ángel,
Las emanaciones de tu mente hermosa.
Aquellos ojos risueños, todos los días
Brillaron con la dulzura del día celestial.
Sin culpa te miré; el cielo escuchaba mientras cantabas;
Y verdades divinas salieron de aquella lengua.
De labios como estos, qué ideas no podían conmoverme?
Demasiado pronto me enseñaron que no era pecado amar.
Corrí por los senderos de sentidos atrayentes,
Ni un ángel quiso tanto como yo amé a un hombre.
Apagados y remotos son los gozos de los santos;
No los envidio, que por ti perdería el cielo.”

HAMP01