3 dic. 2011

Post Data: Y POR SI ACASO

Imagináte si mañana me vienen a golpear la puerta.

Si me dicen “bueno, ya está, esto fue todo”,

“es tiempo de ladrar en otra parte”.

Imagináte si mañana me dicen.

Si por ahí uno de pronto tiene que partir,

si no te dan ni tiempo a preparar la valija

ni dar el último saludo,

ni decir la palabra árbol,

ni siquiera mirar al árbol con sus puntas de alegría.

Uno siempre anda diciendo

“voy a hacer algo por las dudas,

no vaya a ser que mañana”…

Uno anda diciendo pero no hace,

y entonces la belleza se pospone

como si fuera el mañana algo infinito como un túnel o como el trigo.

Imagináte si mañana te dije ayer, sentados en un bar,

ahí en la esquina, el día tenía un sol tremendo.

No se, me parece que quería despabilar tu corazón,

ponerle guirnaldas a la calle de tu risa,

cantar como si acaso me anduvieran siguiendo guitarras en la tarde.

Imagináte si mañana hacemos fuerza,

pero fuerza para respirar o dar el fuego del aliento

y que no nos salga nada

y alrededor nuestro todo sea una larga despedida,

nos pongan una tapa, alguien alargue racimos de llanto en una flor

y entonces la vida con su caballo necio nos diga “basta”.

Tan cortito, tan breve, tan florcita lúgubre como “basta”.

Hay que apresurar en pleno día el beso,

darlo fuerte como con las alas o con la risa,

vivir las arterias de una calle (todos tenemos una calle

por donde nos gusta volver y hasta partir)

y destinar una mirada (una solita)

a la flor rojiza que le salió al paredón en lo alto

y que apenas alcanzan los pibes

que de tanta ternura les han crecido alas.

Hay que decir ahora (pero Ahora):

“te quiero, amor, amor que amo”,

empaparnos con la lluvia y no cerrarle nunca los ojos,

amasar el último pan,

respirar, tragar el aire de este día,

llenarlos los ojos con el tiempo de las plazas,

oír el tren y sus bocinas,

vivir, un poquito, un solo día,

detenerse en la mirada de los perros,

qué se yo,

hasta te diría estirar cuanto mas se pueda este vino,

beberlo como si fuera a plena ausencia,

pasarlo por la boca, hacerlo cantar sobre la lengua,

río rojo de amor que habite el paladar.

Después sino vendrán palabras como

“¿Por qué no se lo dije antes?,

¿Cuándo nos dimos el último beso?,

¿le dije a la luz del plátano de la plaza grande

cuánto y cuánto la amaba?”

por eso hay que existir,

ser mitad de sangre y mitad de alas!

Y gritar y cantar

y gemir en flor con la esperanza!

Todo hay que sangrarlo Ahora.

Imagináte si mañana.

Mariano Pini

alas4